ESCOLA IMAXINADA

Educar a través da arte

 
  • escola imaxinada

Recensións / Reseñas

Actualizado: abr 21


Rocío Modia, Salvador Cidrás e Vicente Blanco

Recollemos dúas recensións do noso libro Educar a través da arte: cara unha escola imaxinada (Ed. Kalandraka). Na primeira, Ángeles e Isabel Abelleira, autoras do blog Innovarte Infantil explican a xénese do libro, da que elas tamén foron, dalgún xeito, acompañantes e compañeiras, e que supuxo tamén o noso punto de encontro. Reseña en Galego

A segunda recensión foi a entrevista de Selina Otero en Faro Educa. na que expomos a nosa visión da educación artística na escola. (A entrevista traducida ao español poñémola a continuación)


En esta entrada recogemos dos reseñas de nuestro libro Educar a través del arte: cara una escuela imaginada (Ed. Kalandraka). En la primera, Ángeles e Isabel Abelleira, autoras del blog Innovarte Educación Infantil explican la génesis del libro, de la que ellas también fueron, de alguna manera, acompañantes y compañeras, y que supuso también nuestro punto de encuentro. Reseña en Español

La segunda reseña fue la entrevista de Selina Otero en Faro Educa, en la que exponemos nuestra visión de la educación artística en la escuela. La entrevista traducida al español la transcribimos a continuación:


FARO EDUCA Suplemento Faro da Educación

Creatividad: la clave para enfrentarse a los cambios de la vida

"La convención es estática y la creatividad es dinámica y flexible. Dejar a los niños y niñas sin creatividad es formar ser que no se cuestionan nada, incapaces de enfrentarse a los inevitables cambios de la vida", expresan los profesores Vicente Blanco y Salvador Cidrás, autores (con la colaboración de la alumna Rocío Modia) del libro "Educar a través del arte: hacia una escuela imaginada" (Kalandraka).


- ¿Qué es la creatividad?

La creatividad es, por definición, una forma de resolver problemas o de abordar situaciones que huye de lo que ya está establecido, de lo estereotipado y, por lo tanto, produce nuevas relaciones y significados con nuestro entorno, así como nuevas formas de relacionarlos con él.

Existen numerosos prejuicios en torno a la creatividad que deben ser desterrados, como que es exclusiva de una minoría. La creatividad es patrimonio de todas las personas. Es nuestro deber como docentes estimularla y potenciarla.

Hay también una dimensión de la creatividad, de la que normalmente no se habla y a nosotros nos parece muy importante recuperar y es la dimensión social. Una persona creativa es, sobre todo, una persona capaz de aportar a la comunidad, contribuyendo a su desarrollo.

La creatividad, aunque es una palabra que se utiliza mucho en el ámbito de la educación, casi como una palabra comodín, es en realidad un concepto muy difícil de valorar. En la práctica normalmente se castiga porque las soluciones que aporta pueden ser incomprendidas o vistas como algo negativo.


- La creatividad rompe esquemas...

Efectivamente. Y ahí radica la dificultad para valorarla. Esta situación se puede entender mejor si pensamos qué es lo opuesto a la creatividad. Lo opuesto a la creatividad es la convención. La convención puede ser una herramienta muy importante porque nos da una estructura. El problema es cuando se acepta como un dogma sin reflexionar sobre ella. Muchas veces, las personas adultas aceptamos determinadas cuestiones que nos vienen dadas (el azul es de niños, el rosa de niñas, las manzanas hay que pintarlas de color rojo...) sin cuestionarlas.

La convención es estática y la creatividad es dinámica y flexible. Dejar a niños sin creatividad es formar seres que no se cuestionan nada, incapaces a adaptarse a los inevitables cambios de la vida.

Desde luego, en esta visión confluye nuestra formación y práctica artistica, que es inseparable de nuestra práctica educativa. Como decimos en el libro, el objetivo del arte y la educación es un objetivo compartido: ayudar a la formación de la identidad de las personas a través de la reflexión personal, promoviendo el pensamiento crítico e independiente. Algo tan fácil y, a la vez, tan difícil en los tiempos que corren.


- Existe en el aula?

Existe, porque los niños son creativos por naturaleza. No están tan dentro de la convención como nosotras, las personas adultas y, por lo tanto, crear relaciones que escapan de nuestros esquemas adultos, más rígidos, forma parte de su natural forma de relacionarse y aprender. El juego es parte imprescindible de ese proceso. Como decía el artista, diseñador y pedagogo Bruno Munari: jugar es algo muy serio.

Ahora, si nos planteamos si el sistema educativo potencia la creatividad, nuestra respuesta es negativa. Existe una gran presión por los contenidos, entendidos de forma memorística. Por eso, para que la creatividad aflore, los y las docentes debemos formarnos también creativamente y entender, en primer lugar, que aquellos ámbitos que normalmente quedan en la periferia del sistema educativo -jugar, dibujar, cocinar, cuidar…- son indispensables para el desarrollo de personas creativas.

Esta formación incluye conocer técnicas y materiales que amplíen las formas de expresión de la infancia. En nuestra área, por ejemplo, es importante el modelado con barro, el collage, trabajar las tres dimensiones, conocer diferentes útiles trazadores y soportes para el dibujo, etc.

Implica también respetar las producciones de la infancia, valorando sus procesos sin adelantarse a un resultado esperado o prediseñado de antemano.


- Participan todos los sentidos

Los niños y niñas comprenden el mundo a través de la exploración de los sentidos. A este respecto, incidimos en una perspectiva de la educación artística que implica todos los sentidos de forma interrelacionada. Por ejemplo, el sentido del tacto suele ser considerado poco relevante para las personas adultas y no se suele tener en cuenta. Sin embargo, en muchos de nuestros talleres exploramos las texturas a través de técnicas como el frotado de superficies.

También nos parece muy importante que el niño aprecie, a través del tacto, las cualidades de los materiales naturales, como la madera o el barro. Por eso trabajamos siempre con materiales de calidad y evitamos el plástico.

Entendemos la expresión gráfica como una prolongación del propio cuerpo, donde el movimiento, el gesto o el propio sonido del trazo tienen protagonismo. En la actualidad, en el arte contemporáneo, el dibujo se entiende como una marca, un medio para registrar la presencia humana a su paso por el mundo. Nosotros dibujamos, literalmente, sobre el mundo del que formamos parte. Desde esta perspectiva, las pisadas que hacemos en la arena, nuestros movimientos, nuestras sombras o huellas pueden ser consideradas dibujos. Lo que implica trabajar con soportes y formatos que distan del concepto tradicional del dibujo e involucran todos los sentidos.


- Metodología reproductiva/metodología productiva

Nosotros defendemos una metodología que parte de la experiencia de los niños y niñas y pone en valor los procesos creativos. A esta metodología la llamamos productiva, en oposición a una metodología reproductiva mucho más asentada en las escuelas. La metodología reproductiva, por el contrario, se centra en el resultado, que es un modelo prefijado de antemano y anula la posibilidad de experimentación y los procesos personales. En nuestra área, el ejemplo más claro son las fichas de colorear o los dibujos de copia de modelos, que impiden que el niño o la niña pueda expresare desde su experiencia.


- Siempre me pregunté por qué dejamos tan pronto de dibujar, (la mayoría de las personas...)

Es una cuestión compleja... Es difícil dar una respuesta generalizada y es mejor analizar cada caso por separado. Sin embargo, un motivo que observamos, y nos preocupa enormemente, es aquel que tiene que ver con las expectativas de los niños y niñas hacia sus propias creaciones. Es decir, a medida que crecen empiezan a ser conscientes de que sus dibujos van a ser valorados por otras personas de acuerdo a unos criterios estéticos como “buenos” o “malos” dibujos.

En nuestra cultura estos criterios se basan en el realismo. Un dibujo realista se considera un buen dibujo y, por el contrario, un dibujo que no sea realista, aunque sea más personal o expresivo, se considera un dibujo incorrecto y muchas veces las personas adultas no lo valoramos.

Esta, digamos “crisis” del dibujo infantil ocurre a partir de los 9 años pero observamos que se esta adelantando. Niños y niñas en edades más tempranas, de cuatro años o incluso de tres, dicen que no saben dibujar. Esta situación viene potenciada por el uso de fichas para colorear, tan presentes en las aulas, que ofrecen imágenes infantilizadas, que no infantiles, e imponen esquemas de representación que no son propios de la infancia. En consecuencia el niño no es capaz de copiar estos esquemas y considera un fracaso su propio dibujo.

Para revertir esta situación es necesario trabajar desde varios frentes. En el libro incidimos en dos: por un lado estaría la educación estética de los maestros y maestras, un factor que no suele ser tenido en cuenta en la formación de profesorado. La educación estética implica educar la mirada para acoger la diversidad de representaciones y, por lo tanto, valorar las producciones de los niños y niñas por lo que son: valiosos registros de su experiencia y su forma de ver el mundo.

El otro aspecto sería cambiar la concepción de la creación artística presente en las aulas, valorando el proceso y no el resultado. Implica entender la expresión gráfica de los niños y las niñas como un medio para relacionarse con el entorno y construir su identidad; una prolongación del cuerpo, del gesto, de la persona, un espacio donde acción y pensamiento confluyen. Y no imponer modelos adultos que no tienen nada que ver con la infancia.


- Fichas si / fichas no...

Si por fichas nos estamos a referir a actividades didácticas de carácter comercial que inducen a un modo de resolución mecánica, homogénea y prediseñada por las personas adultas sin la intervención infantil, nosotros somos muy claros al respecto, por lo menos en lo que concierne a nuestra área: fichas no.

Pero no es algo que digamos solo nosotros, es algo que vienen diciendo los y las profesionales del área desde hace más de 100 años.

Rousseau, en su famoso libro Emilio, publicado en 1879 introduce el dibujo como herramienta indispensable para el desarrollo de la percepción en la infancia y rechaza los dibujos de copia de láminas en la educación infantil, un método que hasta el momento había sido empleado en el dibujo académico. Decía: “Muy bien guardaré (al niño Emilio) de un maestro que solo imitaciones le dé a imitar. Quiero que no tenga otro maestro que la naturaleza, que tenga presente el original mismo, no el papel que le representa, para que así se acostumbre a observar bien los cuerpos y su apariencia, no a creer que mentiras e imitaciones convencionales son imitaciones verdaderas”.

A mediados del siglo XX, Lowenfeld, un referente de la educación artística, alertaba de los peligros de la copia de láminas: la copia anula la creatividad, impide incorporar la experiencia personal de los niños y niñas ante lo que están dibujando, anula su imaginario personal, frustra sus procesos personales y los hace dependientes de estos modelos adultos.

En el reciente libro de Marilyn Goodman, Children Draw (2018), nos volvemos a encontrar exactamente las mismas cuestiones. Otra cosa es que esas voces hayan sido convenientemente ignoradas a la hora de generar debates educativos o elaborar los currículos en nuestro país.


- Participación de las familias

Es responsabilidad de las familias acompañar a los niños y niñas en su educación y no delegar únicamente esas cuestiones en la escuela. Es importante compartir actividades de calidad: paseos por el campo, lectura de cuentos, visitas culturales etc.

También es muy importante educar a las familias en esa área y que empiecen a respetar y valorar las producciones de los niños y niñas, aunque no se correspondan con los modelos que entendemos como “buen dibujo”.

Muchos profesores y profesoras que no utilizan fichas se sienten presionados por las familias por no utilizar o seguir un libro. Las familias están más acostumbradas a que les entreguen un lote de fichas perfectamente encuadernadas, con gran esfuerzo por parte del profesorado. Sin embargo, si lo pensamos desde un punto educativo, no aporta nada al desarrollo de la infancia. Las familias tienen que empezar a acostumbrarse a recibir producciones de los niños y niñas que no encajan dentro de aquello que la convención considera “bonito” o “cuqui” pero que aportan más a su educación; a evitar productos comerciales perfectamente acabados, por ejemplo, los disfraces, etc.

No queremos que estas palabras se interpreten como una manera de culpabilizar al profesorado, todo lo contrario, asumimos nuestra responsabilidad como formadores de formadores, un área que desgraciadamente en nuestro país carece de especialistas.

Por ello, es nuestra obligación ofrecer al conjunto de la sociedad, otras formas de trabajar la educación artística. En ese sentido, además del libro, hemos creado un blog -escolaimaxinada.com-, donde se pueden encontrar numerosas prácticas de dibujo dirigidas a niños y niñas de infantil y primaria (también adaptables a secundaria) que proceden de nuestra experiencia artística.


- Describe los pasos necesarios para esa “Escola imaxinada

Hay un paso muy importante que es, en primer lugar, que sean los profesionales de la educación, y no la clase política, la que lidere los cambios en la gestión del currículo. Hay muy buenas profesionales en todas las etapas formativas a las que hay que darles voz.

Otro paso necesario es potenciar la formación en metodologías más activas. Nosotros, siguiendo las ideas de pensadores y docentes como Dewey o Freinet, consideramos que el aprendizaje, para que sea significativo, tiene que venir de la propia experiencia. Incorporar materias como carpintería, cocina o teatro, donde se aprende a través del hacer, es imprescindible.

También nos parece muy importante trabajar desde el contexto próximo a los niños y niñas. Hay alumnado que está llevando a cabo proyectos sobre los indios, por ejemplo, que saben lo que es un “tipi” y, sin embargo, desconocen lo que es un “alpendre”. Conocer nuestro entorno es básico para respetarlo, quererlo y trasladar esas cuestiones en el futuro. Lo local nos lleva a lo universal y no al contrario.

Y, desde luego, una escuela imaginada pasa por ser una escuela feminista. Una de las grandes aportaciones del feminismo es poner los cuidados en el centro del debate. En los tiempos que corren, los currículos neoliberales potencian la competitividad y fomentan una visión técnico-científica reduccionista. Es urgente desplazar los contenidos en favor de los cuidados; unos no tienen sentido sin los otros. ¿Qué lógica tiene estudiar la clasificación de los animales si estamos acabando con ellos? Una "escuela imaginada" es, sobre todo, una escuela que cuida y es capaz de trasladar el cuidado a su entorno, fomentado el activismo.


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