Crear una forma, imaxinar un mundo
- escola imaxinada

- 19 may
- 2 min de lectura

Realizamos esta proposta con nenos e nenas dun colexio de educación especial aproveitando a nosa participación no programa Camins Vius do Teatre L’Artesà.
A idea inicial era traballar o ecosistema do Mediterráneo, especialmente as pradeiras de posidonia, achegándonos aos seres e formas que habitan baixo a auga.
Primeiro levamos a cabo unha pequena acción na que falamos sobre os seres do mar, amosamos imaxes e comezamos a crear mediante a unión de papeis a modo de collage.
Despois recortamos formas de cartón amorfas e ambiguas, pensadas para evitar resultados prefixados ou estereotipos. Estas formas podían ser intervindas utilizando distintos útiles trazadores, engadindo liñas, manchas ou pegando novos papeis sobre elas.
A medida que as pezas eran intervidas, fomos colgándoas ata construír entre todos un gran escenario suspendido.
A idea era crear un escenario aproveitando que nos atopabamos dentro dun teatro: un espazo escénico no que os nenos e nenas puidesen desprazarse, imaxinar historias ou converterse en seres que habitan ese mundo submarino.
Unha vez finalizada a instalación, comezamos a imaxinar como se movían os seres baixo a auga. Comezamos entón a movernos nós tamén: correr, cantar, bailar ou desprazarnos lentamente, deixando que o propio espazo activase novas posibilidades de creación e xogo.

Fronte a propostas de deseño de escenografías construídas unicamente desde a mirada adulta, esta experiencia recórdanos como o traballo colaborativo, mesmo desde accións e materiais sinxelos, pode abrir espazos de imaxinación compartida.
Porque crear unha forma permítenos imaxinar un mundo, compartilo con outros e descubrir novas maneiras de estar xuntos nel. Algo especialmente necesario nos tempos que corren
Crear una forma imaginar un mundo
Realizamos esta propuesta con niños y niñas de un colegio de educación especial aprovechando nuestra participación en el programa Camins Vius del Teatre L’Artesà.
La idea inicial era trabajar el ecosistema del Mediterráneo, especialmente las praderas de posidonia, acercándonos a los seres y formas que habitan bajo el agua.
Primero llevamos a cabo una pequeña acción en la que hablamos sobre los seres del mar y comenzamos a crear mediante la unión de papeles a modo de collage.
Después recortamos formas de cartón amorfas y ambiguas, pensadas para evitar resultados prefijados o estereotipos. Estas formas podían ser intervenidas utilizando distintos útiles trazadores, añadiendo líneas, manchas o pegando nuevos papeles sobre ellas.
A medida que las piezas se intervenían, las fuimos colgando hasta construir entre todos un gran escenario suspendido.
La idea era crear un escenario aprovechando que nos encontrábamos dentro de un teatro: un espacio escénico en el que los niños y niñas pudieran desplazarse, imaginar historias o convertirse en seres que habitan ese mundo submarino.
Una vez finalizada la instalación, comenzamos a imaginar cómo se movían los seres bajo el agua. Empezamos entonces a movernos nosotros también: correr, cantar, bailar o desplazarnos lentamente, dejando que el propio espacio activara nuevas posibiliades de creación y juego.
Frente a propuestas de diseño de escenografías construidas únicamente desde la mirada adulta, esta experiencia nos recuerda cómo el trabajo colaborativo, incluso desde acciones y materiales sencillos, puede abrir espacios de imaginación compartida.
Porque crear una forma nos permite imaginar un mundo, compartirlo con otros y descubir nuevas maneras de estar juntos en el. Algo especialmente necesario en los tiempos que corren.











Esta interesante propuesta demuestra como se pueden unir los distintos lenguajes de forma natural.
Sin necesidad de artificialidades, los niños usan su imaginación para moverse, para crear con las manos, para inventar nuevos escenarios, para gritar y cantar, para actuar con todas sus capacidades, para jugar.
"Imaginar un mundo y compartirlo con otros"