Máscaras e pantallas de cartón
- escola imaxinada

- hace 3 días
- 3 Min. de lectura

O entroido é unha ocasión para que a infancia constrúa un imaxinario propio, a partir de procesos creativos vinculados ao seu contexto, afastándonos así dos produtos comerciais e estandarizados que inundan o mundo da infancia.
Nesta ocasión, o punto de partida é unha técnica sinxela: o traballo con cartón, a partir do cal abordar a creación de máscaras e pantallas propias do Entroido tradicional.
Tras unha primeira busca de información, analizamos a diversidade de formas, cores e seres que forman parte do Entroido en Galicia. A partir desa aproximación, iniciamos a creación dunha máscara persoal, que nos permita construír un ser e unha tradición propia.
A continuación, comezamos a crear os nosos personaxes con cartón, partindo de elementos de maior escala que permiten cubrir a cara e o corpo. O cartón, un material humilde e accesible, convértese nun campo de posibilidades. Trátase de explorar como, a partir de poucos xestos e materiais, poden ir configurándose formas propias.

As máscaras e pantallas dan paso a formas abertas, estrañas, que conectan co carácter propio do entroido: a transformación, o misterioso, a mutación entre animais e vexetais, entre o humano e o non humano.
Neste proceso, o importante é a relación co material desde o xogo e a improvisación. Un anaco que se dobra, unha peza que sobresae, un ollo que aparece onde non estaba previsto. Traballar así permite que cada neno e cada nena constrúa a súa propia máscara como un descubrimento.
Finalmente, engádese un pau suxeito con cordas, que permite transportar as máscaras con facilidade e activar o movemento, incorporando o corpo na acción.

Ao mesmo tempo, esta proposta permite recuperar algo esencial do entroido: a súa dimensión colectiva. As máscaras créanse en grupo, poden medrar, ocupar o espazo, dialogar entre elas e converterse en corpos, en figuras que se moven e habitan o lugar. Porque o entroido non é só disfrazarse. É transformar o corpo, o espazo e as relacións para imaxinar outras posibilidades de habitar o mundo.



Máscaras y pantallas de cartón

El carnaval es una ocasión para que la infancia construya un imaginario propio, a partir de procesos creativos vinculados a su contexto, alejándonos así de los productos comerciales y estandarizados que inundan el mundo de la infancia.
En esta propuesta, el punto de partida es una técnica sencilla: el trabajo con cartón, a partir del cual abordar la creación de máscaras y pantallas propias del carnaval tradicional.
Tras una primera búsqueda de información, analizamos la diversidad de formas, colores y seres que forman parte del carnaval en Galicia. A partir de esa aproximación, iniciamos la creación de una máscara personal que nos permita construir un ser y una tradición propia.
A continuación, comenzamos a crear nuestros personajes con cartón, partiendo de elementos de mayor escala que permiten cubrir la cara y el cuerpo. El cartón, un material humilde y accesible, se convierte en un campo de posibilidades. Se trata de explorar cómo, a partir de pocos gestos y materiales, pueden ir configurándose formas propias.

Las máscaras y pantallas dan paso a formas abiertas, extrañas, que conectan con el carácter propio del carnaval: la transformación, lo misterioso, la mutación entre animales y vegetales, entre lo humano y lo no humano.
En este proceso, lo importante es la relación con el material desde el juego y la improvisación. Un trozo que se dobla, una pieza que sobresale, un ojo que aparece donde no estaba previsto. Trabajar así permite que cada niño y cada niña construya su propia máscara como un descubrimiento.
Finalmente, se añade un palo sujeto con cuerdas, que permite transportar las máscaras con facilidad y activar el movimiento, incorporando el cuerpo en la acción.
Al mismo tiempo, esta propuesta permite recuperar algo esencial del carnaval: su dimensión colectiva. Las máscaras se crean en grupo, pueden crecer, ocupar el espacio, dialogar entre ellas y convertirse en cuerpos, en figuras que se mueven y habitan el lugar. Porque el carnaval no es solo disfrazarse. Es transformar el cuerpo, el espacio y las relaciones para imaginar otras posibilidades de habitar el mundo.






Comentarios